Encontrándose otra vez con la persona fallecida.

Cuando una persona ha fallecido, o está en la otra vida, como normalmente decimos, nos sentimos tristes, ¿por que?; no nos sentimos tristes porque esa persona ha fallecido, esa es una razón superficial, nos sentimos tristes debido a nuestro propio apego a la persona.

audrey niffeneger(5)Nuestra propia dependencia o necesidad emocional llamada amor nos hace sentirnos tristes. En la India hay una secta que tiene una creencia interesante: cuando nace un niño todos lloran y cuando fallece una persona todos lo celebran. Cuando nace un niño lloran, “! Oh, este niño que ha venido a toda esta miseria!”; y cuando fallece una persona sienten que se ha ido a prados más verdes y lo celebran. Esta filosofía no es del todo cierta, pero hay algo bueno en todo esto: no existe el apego.

En el caso de una persona que ha fallecido, no hace falta estar triste si tienes presente que la tristeza sale de ti, debido a tu egoísmo y tu apego.
¿Porque dicen algunas teologías que os encontrareis con la persona amada en la otra vida?, ¿qué significa esto en realidad?. No hay un encuentro real, en el sentido de una figura o forma concreta. Cuando abandonas este mundo, la persona, el objeto de tu amor, puede haber reencarnado otra vez. Ese espíritu no te está esperando “allá arriba”, preguntándose,”¿cuándo va a venir mi hija?”.

El espíritu individual, el alma individual (en sánscrito se llama jivatman) para siempre permanece individual. El jivatman es una composición de vuestro cuerpo sutil energetizado por vuestro ser espiritual. El ser espiritual siempre es el eje central, y cubriendo el cuerpo sutil está el cuerpo más grosero del que te desprendes. Así en el momento de la muerte, el cuerpo más grosero es desprendido, pero el cuerpo sutil continua.

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Ese cuerpo sutil no se encuentra con su enamorado en la otra vida, es imposible porque el cuerpo sutil no puede reconocer, necesitas el cerebro, los ojos, los oídos, necesitas las diferentes cualidades del cuerpo físico para poder reconocer.

Si un ser amado nos abandona, si le has amado de verdad, entonces esa conexión siempre permanecerá, porque el verdadero amor es el espíritu interior.

El amor real, el amor verdadero, es el Dios interior, el espíritu interior, y eso es por siempre inmortal. Está en comunicación por siempre, y cuando la mente es suficientemente poderosa en sus procesos de pensamiento y puede conocer en su conciencia expandida el espíritu interior, entonces esa atadura creada volverá a unirse.

No hay nada que temer, no hay nada que perder. No hay nada por lo que disgustarse. No hay nada para entristecerse. No hay necesidad de ser infeliz en el reino del amor. Porque cuanto más comprensión profunda desarrolle el hombre, más podrá comprender el amor.

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