La verdadera motivación del maestro.

El crecimiento de la semilla depende de sí misma y cuando revienta, la tierra atrae hacía ella todos los elementos y minerales que requiere para crecer.

El jardinero siembra la semilla. Si esta crece o no, depende de sí misma y no del Maestro. Él ha hecho su trabajo y sin embargo se preocupa de regar y fertilizar la tierra, porque desea verla crecer.  No es que desee ver los frutos de su trabajo, sino el proceso de la naturaleza.

El Maestro se vuelve aún más dichoso sin desear la dicha.  Nadie ayuda a nadie en el verdadero sentido de la palabra, sólo podemos enseñarle a que se ayude a sí mismo.

audrey niffeneger(9)

 
Abraham Lincoln iba un día al congreso montado a caballo, cuando vio un cerdo luchando con el barro en el que se estaba hundiendo.

MTIwNjA4NjMzODg2NTc0MDkyLincoln detuvo el caballo, se metió en el barro y ayudó al cerdo a salir de allí. Como tenía muy poco tiempo, no podía ir a casa a mudarse, y lleno de barro y suciedad como estaba, se fue al congreso a participar en el debate.

Alguien le preguntó a Lincoln cual era la razón por la que se presentaba en ese estado, y cuando conocieron la respuesta de lo ocurrido, se quedaron atónitos por cómo un hombre tan importante había hecho aquello por un cerdo. Lincoln le respondió: “yo no hice nada por el cerdo, lo que hice fue por mí mismo. Al ver cómo sufría el cerdo yo también sufría, y mi acción fue para aliviar mi dolor”.

Ese es el motivo: “mi acción fue aliviar mi dolor, y alivié mi dolor aliviando el sufrimiento del cerdo. La motivación de mi acción fue mi propio dolor, porque yo sufría viendo la lucha del cerdo con el barro”.
 
Todo lo que hacéis lo estáis haciendo por vosotros mismos, a no ser que seáis un Maestro iluminado para el que las necesidades no significan nada. Él es la luz. Él se ha convertido en luz, pero no es consciente de su luz: sólo los que están en la oscuridad y pasan cerca de él, pueden ser conscientes de la luz que irradia el Maestro.
 audrey niffeneger(8)
Los hombres que andan el Camino, incluyendo los discípulos de Jesús, hacen las cosas sólo para ellos mismos; digo esto por los llamados “bienhechores”, que piensan “hago esto por esta persona o aquella otra”. No es verdad, haces eso para ti mismo. Tu historia es como la de Abraham Lincoln, saltando dentro del barro para aliviar su sufrimiento.

Eso es lo que hicieron los discípulos de Jesús. Después de la muerte de Jesús empezaron a enseñar para aliviar el dolor que sentían: “estábamos tan cerca del Maestro y teníamos tantas dudas… él dijo que le siguiéramos y le seguimos”.

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